1932 (31 de agosto)

Los eclipses de sol y la propagación de las ondas cortas.

La historia de las telecomunicaciones y de la radioafición en España alberga episodios fascinantes donde la curiosidad científica de los experimentadores patrios se adelantó a las teorías de su tiempo. En las páginas de la revista de URE de finales de 1949, el Doctor en Ciencias Edmundo Mairlot (EA1AS) sacó a la luz un trabajo pionero dedicado a desentrañar un enigma fundamental: ¿de qué manera altera un eclipse solar la propagación de las ondas cortas a través de la ionosfera?

Para responder a esta interrogante, Mairlot orquestó en el verano de 1932 un ambicioso ensayo transatlántico desde su estación en El Caleyo (Asturias). Anticipándose semanas al fenómeno del 31 de agosto, distribuyó cientos de circulares por Norteamérica para coordinar pruebas en las bandas de 7 y 14 MHz. Utilizando un emisor de precisión guiado por cristal de cuarzo y receptores tipo Schnell, el científico español buscaba registrar cada variación en la intensidad del QRK frente al avance de la sombra lunar.

A medida que la luna ocultaba el disco solar, los datos recopilados revelaron comportamientos verdaderamente asombrosos. Las estaciones receptoras situadas a más de 250 kilómetros de la franja de totalidad registraron un pico de intensidad sin precedentes coincidiendo con el máximo del eclipse. Por el contrario, aquellas ubicadas dentro de la franja de penumbra cercana sufrieron una drástica atenuación de la señal. Más sorprendente aún fue presenciar cómo la oscuridad del Atlántico abrió repentinamente “ventanas de propagación” hacia zonas habitualmente inaudibles como Cuba o el Canadá, adelantando en horas el comportamiento nocturno habitual. Este fenómeno aportó valiosa evidencia empírica en favor de la hipótesis del eclipse corpuscular del profesor Chapman, consolidando la investigación de EA1AS como un hito imperecedero de la radio experimentación española.

Durante el desarrollo inicial del estudio de la propagación de las ondas cortas tuvo lugar un eclipse de sol que aprovechó el entonces gran aficionado al DX, Edmundo Mairlot, EAR-185 después EA1AS, para comprobar las teorías del profesor Chapman. Este artículo preparado por EA1AS fue publicado en la revista de la Unión de Radioaficionados Españoles durante los meses de octubre y noviembre de 1949.

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